Jul 12, 2024 Dejar un mensaje

La temperatura de la soldadura por forja

Un requisito principal para la soldadura por forja es que ambas superficies de soldadura deben calentarse a la misma temperatura y soldarse antes de que se enfríen demasiado. Cuando el acero alcanza la temperatura adecuada, comienza a soldarse muy fácilmente, por lo que una varilla delgada o un clavo calentados a la misma temperatura tenderán a pegarse al primer contacto, lo que requerirá que se los doble o se los tuerza para aflojarlos. Una de las formas más simples de saber si el hierro o el acero están lo suficientemente calientes es pegarles un imán. Cuando el hierro o el acero cruzan la temperatura crítica A2, comienzan a transformarse en el alótropo llamado hierro gamma. Cuando esto sucede, el acero o el hierro se vuelven no magnéticos. En el acero, el carbono comienza a mezclarse con el hierro gamma a la temperatura A3, formando una solución sólida llamada austenita. Cuando cruza la temperatura crítica A4, se transforma en hierro delta, que es magnético. Por lo tanto, un herrero puede saber cuándo se alcanza la temperatura de soldadura colocando un imán en contacto con el metal. Cuando está al rojo vivo o naranja, un imán no se pegará al metal, pero cuando se cruza la temperatura de soldadura, el imán se volverá a pegar a él. El acero puede adquirir un aspecto brillante o húmedo a la temperatura de soldadura. Se debe tener cuidado de no sobrecalentar el metal hasta el punto de que desprenda chispas por oxidación rápida (quemazón), ya que de lo contrario la soldadura será deficiente y quebradiza.

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